Un sexto sentido oculto en nuestros genes

Conoces los cinco sentidos: oído, vista, olfato, gusto, tacto. ¿Pero alguna vez has oído hablar de nuestro sexto sentido, la propiocepción? Esta capacidad de nuestro cerebro para comprender el lugar del cuerpo en el espacio estaría inscrita en nuestros genes, según una investigación realizada por un equipo de los Institutos Americanos de Salud (NIH). El estudio, publicado por el New England Journal of Medicine , sugiere que el gen PIEZO2 puede afectar el sentido del tacto y la conciencia corporal.

Los autores de este trabajo han observado dos pacientes jóvenes que sufren una mutación del gen en cuestión que se manifiesta en trastornos motores, equilibrio y contacto. De hecho, el gen PIEZO2 produce un cierto tipo de proteína que nos permite detectar la fuerza de presión en caso de contacto cuando, por ejemplo, alguien nos toca la mejilla. Para comprender mejor este mecanismo, los científicos realizaron varias pruebas.

Enlace al desarrollo óseo

Analizaron las capacidades de equilibrio de los dos pacientes, así como sus movimientos cuando tenían los ojos vendados, su sensibilidad a las vibraciones en su piel y su capacidad para adivinar la posición de sus extremidades cuando los investigadores las movieron sin mostrarlas. Un grupo de control hizo posible comparar los resultados. Los hallazgos sugieren que las personas con una mutación del gen PIEZO2 no pueden detectar el sentido del tacto y la posición de su cuerpo.

El sistema nervioso de los dos pacientes que participaron en el estudio El estudio funcionó relativamente bien: podían sentir dolor, hormigueo y temperaturas. Y sus habilidades cognitivas eran tan buenas como las del grupo de control. Todo lo que los investigadores deben hacer es continuar su trabajo para determinar el vínculo entre el gen en cuestión y el desarrollo esquelético, ya que los pacientes tienen escoliosis y problemas en las articulaciones.